Relaciones políticas económicas
Europa - América Latina

Elogio de la ceguera

Parafraseando el titulo del premio Nobel portugués recién fallecido, José de Sousa Saramago, leyendo los periódicos y los ensayos político-económicos europeos, particularmente italianos, aparece siempre el vicio de seguir las modas del momento, o de los momentos, casi ignorando parámetros y realidades que parecen claros hasta con un análisis superficial.

La referencia es al escaso, para no decir nulo, debate sobre el tema de la relación seria e institucional entre dos continentes, entre ellos naturalmente complementarios, como son Europa y América Latina
Leemos y escuchamos mares de opiniones sobre China, Oriente Medio, India, etc., donde se subrayan justamente las opciones interesantes, evidenciando casi siempre los aspectos positivos, pero sin estudiar profundamente las consecuencias a mediano y, sobre todo, largo plazo que, a las actuales condiciones, se manifestaran en una dependencia más o menos tapada (y, teniendo en cuenta quienes son los competitors y la “mística” que los mueve, no debemos esperar en algún tipo de pietas o aptitud comprensiva, como está de moda en el léxico estadounidense).
La “nueva vía de de la seda” como se define en numerosos ensayos que prevén un sustancial refuerzo de la presencia china en Europa, explotando las mayores debilidades y necesidades uno de los pilares de esto será Italia, seguramente podrá abrir interesantes posibilidades de desarrollo pero con un gigante que pronto dictará, discretamente pero implacablemente, sus condiciones hacia los “diablos extranjeros”.
Frente a este y a otros estudios y artículos es muy poco lo que aparece sobre las oportunidades, o mejor dicho, necesidades de buscar otros partners mas homogéneos y complementarios donde, casi de manera paritaria, estrechar una relación que, aunque compleja, puede, al mismo tiempo, ayudar a crecer en el aspecto civil, democrático y estructural realidades que siempre han visto en primera fila nuestros connacionales italianos.
Los mismos aun hoy constituyen, en muchos casos, la verdadera columna dorsal y por ende un gran patrimonio para conversar y construir juntos.
Además los campos de desarrollo más interesantes son aquellos en los cuales Italia siempre ha cubierto el papel de líder – como construcciones, infraestructuras, etc. – donde el dicho “genio italiano” siempre brilló.
Una alianza que debería ser perseguida con fuerza, inteligencia y capacidad creativa.
Unión Europea y América Latina (cuyos intentos de regionalización deberán tarde o temprano llegar a un resultado positivo y unitario) deberán, en un futuro no muy lejano, constituir el primer importante
bloque intercontinental que vaya mas allá del simple aspecto económico institucional por las grandes afinidades culturales, “genéticas” y complementarias que constituyen por supuesto un unicum que no se encuentra en ninguna otra realidad en el mundo.
 
Gianfranco Chiappo
Director Cátedra Unión Europea-América latina